[ESP] Entrevista exclusiva con la Profesora cubana Georgina Németh Lesznova: experta en geopolítica y relaciones internacionales de La Habana

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Editado por Alessandro Fanetti

Georgina Németh Lesznova, Investigadora del Centro de Investigaciones de Política Internacional  (CIPI) y Profesora Titular de la Universidad del Partido Comunista de Cuba “Ñico López” y del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”.

¿Cuál es el papel de Cuba hoy y qué representa en el siglo XXI este país, con su pueblo y su historia?

Cuba tiene diversos méritos que lo distinguen del resto del mundo. Ante todo, tiene el mérito de haber defendido, pese a las adversidades, su proyecto social basado en la defensa de su independencia, soberanía y libre autodeterminación nacionales, sin renunciar a la construcción de una sociedad socialista, de justicia social y los más nobles valores de humanismo e internacionalismo proletario. Todo eso, desafiando al imperio más poderoso de la historia, a solo 90 millas de distancia. Tiene este país (Cuba) una historia de resistencia anticolonialista y antimperialista desde el tiempo de la colonización española, aunque también, el imperio estadounidense lleva unos doscientos años tratando de someterlo porque, erróneamente, considera como su territorio natural. Tiene el mérito de no solamente haber resistido esas presiones, habiendo sufrido atentados, sabotajes, actos terroristas que han cobrado la vida de más de tres mil cubanos desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959; sino, también, estando sometido a una guerra de cuarta generación: guerra psicológica, cognitiva, mediática, bacteriológica, cultural, e ideológica, además de las sanciones del genocida bloqueo económico multidimensional más largo de la historia de la humanidad que una potencia extranjera le haya impuesto a un país jamás. Pese a las adversidades, a la escasez, a la falta de insumos médicos, combustible, materias primas, tecnología, transporte y demás carencias ocasionadas por esa guerra unilateral de Estados Unidos contra Cuba, la nación caribeña le demostró al mundo entero que es posible no doblegarse ante las presiones del imperialismo que pretende anexar a ese país como su colonia, y convertir a la nación cubana en ciudadanos “de segunda clase”. Pero también, la nación cubana le dio una lección al mundo entero de humanismo internacionalista: habiendo dado su apoyo incondicional a la lucha contra el colonialismo en África, al costo de la sangre de más de dos mil de sus hijos, en la guerra por la liberación de Angola. El internacionalismo cubano también se hace palpable a nivel mundial en materia de salud y educación, porque Cuba ha llevado la salud y la alfabetización a las personas más necesitadas del mundo, en países que le hayan solicitado cooperación en esos ámbitos, además del deporte y otros servicios profesionales. El mérito adicional de estas misiones de colaboración internacionalista radica en que, se trata de un país pequeño, con sus propias dificultades y escaseces. No obstante, mediante su actitud altruista, el pueblo cubano ha sido un ejemplo para el mundo entero, conforme pronunciara en uno de sus discursos en un evento internacional el Presidente y Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz cuando se refirió que, los pueblos necesitan “médicos, y no bombas”. Es, en resumen, este pueblo, un ejemplo de supervivencia resiliente de lucha antimperialista, con un proyecto humanista liderado por Fidel Castro Ruz, que se propone construir una sociedad y una humanidad más justas. Y lo hacen sin miedo y con la convicción más absoluta, porque esta lucha sitúa al pueblo cubano a la vanguardia de las causas más nobles y justas de la historia de la humanidad.

¿Cómo funciona el bloqueo impuesto por EEUU contra Cuba? ¿Por qué no puede ser definido “simplemente” como un embargo de un país contra otro, ya que “en esencia” también afecta a todos los demás países que podrían estar interesados en hacer acuerdos y negocios con Cuba?

El llamado “embargo” como al gobierno de Estados Unidos le gusta llamar al castigo impuesto por ese gobierno a Cuba hace casi setenta años por su rebelde resistencia frente al imperio, en realidad es un complejo sistema de sanciones que conforma un bloqueo económico multidimensional. Significa que Cuba no puede hacer uso de su derecho como país soberano, a un comercio libre y justo con el exterior, pese a que su economía, debido al carácter abierto de esta, lo requeriría. Si se tratara de un simple embargo, esa restricción se limitaría apenas a la relación bilateral de Cuba con Estados Unidos de América. Sin embargo, el imperio sanciona con multas, amenazas, chantajes y hasta la confiscación de bienes y recursos, no solamente a sus propios ciudadanos; también a ciudadanos y entidades de otros países. De este modo, la inclusión de Cuba por Estados Unidos en la lista de países que patrocinan el terrorismo, por ejemplo, constituye una limitante real de que ningún banco en el mundo que de alguna forma mantiene relaciones con entidades estadounidenses o realiza transacciones en dólares estadounidenses, le otorgue crédito a Cuba para cualquier proyecto de desarrollo o para cualquier operación comercial siquiera. Esto muchas veces termina afectando a empresas extranjeras que desean mantener negocios con empresas y entidades cubanas -estatales o privadas- y a menudo deben enfrentar el cierre de sus cuentas bancarias en bancos de cualquier país, por intentar hacer negocios con Cuba. Aunque, también afecta el otorgamiento de créditos a favor de inversiones extranjeras en Cuba, por cualquier banco del mundo, que se arriesga a que se les multe si otorga créditos o realiza transacciones que puedan favorecer a Cuba, ya que ese país se encuentra en esa infame lista de los países patrocinadores del terrorismo; lo cual es simplemente absurdo. Cuba ni es un país terrorista, ni apoya al terrorismo. Es, en cambio, víctima del terrorismo de Estado de parte de Estados Unidos. Los mártires y víctimas de esos actos terroristas a lo largo de casi 70 años de Revolución, son la muestra de ello. El bloqueo estadounidense impuesto a Cuba desde hace casi 70 años, es el principal obstáculo para el desarrollo de la economía cubana y de la consecución por Cuba de los Objetivos de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. En el marco del sistema de sanciones que conforma el bloqueo, a Cuba se le prohíbe comerciar con Estados Unidos. Pero dadas las profundas concatenaciones económicas y comerciales del capital transnacional, la influencia estadounidense está presente a nivel global, obstaculizando incluso que nuestras relaciones económicas (incluyendo las comerciales y las financieras) se desarrollen con terceros países. Intimidan empresarios, ejercen la piratería confiscando petróleo de buques de terceros países que se transporta a Cuba. El gobierno estadounidense impone sanciones y aranceles absurdos para los países que pretenden comerciar con Cuba y amenazan a los que quieren brindarle ayuda humanitaria. Las afectaciones emanadas del bloqueo por tanto son múltiples, pero sus daños solo son cuantificables en materia económica; no así en sufrimiento humano causado a varias generaciones de cubanos. Sus estragos están presentes en todas las esferas de la vida en Cuba. Desde que un cubano se levanta por la mañana y no tiene corriente con que calentar o tan siquiera bombear el agua para bañarse, o para calentar el pan o preparar café para el desayuno, o sale a la calle y no tiene transporte para ir al trabajo, su salario no le alcanza para cubrir sus necesidades básicas y debe recurrir a la economía informal para poder vivir; o tiene que conseguir en el mercado informal los medicamentos que necesita…Y precisamente, ese es el objetivo de los sucesivos gobiernos estadounidenses: causando escasez, hambre, desesperación, crisis migratoria y otras penurias al pueblo cubano, para que el descontento general conduzca al derrocamiento del sistema y del gobierno revolucionario. Es muy notoria esa desfachatez: Estados Unidos nos asfixia con sus sanciones, de alcance incluso extraterritorial, haciéndonos la vida imposible y causando profundas secuelas estructurales a la economía cubana, y luego nos acusan de que “Cuba es un Estado fallido; un país en crisis”! Como si Estados Unidos no fuera el autor de esta política de genocidio mediante el cual pretenden doblegar al pueblo cubano por su valentía de no querer convertirse en colonia extranjera!

¿Cómo está afrontando el Gobierno cubano los principales problemas del país, a partir de las dificultades económicas que está viviendo la isla?

El gobierno cubano ha estado tomando medidas, principalmente, para proteger a los trabajadores y a las capas más vulnerables de la población, manteniendo el funcionamiento de los principales servicios sociales tales como educación y salud, priorizando lo más esencial ante esta situación tan compleja de escasez de recursos y, sobre todo, de combustible para generar energía para el funcionamiento de los servicios básicos. Se está reorganizando la estructura laboral en el país, de manera que ante las dificultades de la falta de transporte, los trabajadores no se perjudiquen y se opte por el trabajo a distancia en los casos en que es posible, así como a la reubicación en centros de trabajo más cercano a su domicilio. Cuando eso no es posible, se mantiene el pago del salario del trabajador, ya que no es por su culpa que no pueda ejercer su trabajo. También se mantiene un intenso trabajo para atraer inversión extranjera al país, principalmente para potenciar los sectores productivos de la economía, además del turismo. Todo lo cual, constituye un enorme desafío en las condiciones impuestas por el bloqueo estadounidense, pero la consolidación de mecanismos alternativos a los hegemónicos, tales como las nuevas formas de pago en monedas que no sea en las monedas nacionales de los países que estén implicados en las transacciones. Aunque todo ello solamente es incipiente aún, Cuba se integra a las iniciativas de la creciente multipolaridad impulsada por el BRICS, y a las esperanzadores alternativas que un Sur Global antihegemónico puede representar para el desarrollo de los países subdesarrollados. También se trabaja en el paulatino cambio de la matriz energética del país, para que las fuentes de energía renovables contribuyan cada vez más a lograr un mix energético capaz de garantizar de forma eficaz la soberanía energética del país. Ello, no obstante, es un proceso complejo de largo plazo, debido al gran costo de las tecnologías e infraestructura a instalar, lo cual requiere la simultánea armonización de esas fuentes con la infraestructura preexistente del sistema electroenergético nacional. Todas esas medidas están dirigidas a enfrentar con un mayor grado de soberanía la guerra económica a la que Cuba está sometida; se aplica una economía de guerra, pese a que no se trata en estos momentos de un conflicto armado. Pero la agresión económica contra Cuba obliga al país a aplicar medidas de ahorro, reorganización más racional de la vida laboral y priorizar el funcionamiento de los sectores de importancia vital. También hay medidas dirigidas a incentivar la producción agrícola y la producción industrial, mediante nuevas formas de alianzas público-privadas, además de la inversión extranjera. Aunque el alcance de estas medidas, lamentablemente, seguirán estando condicionadas y, por tanto, limitadas por los obstáculos que representa el bloqueo estadounidense, tanto a nivel de las relaciones económicas bilaterales como a nivel de las relaciones de Cuba con otros países.

Hace pocos días se realizaron manifestaciones imponentes en memoria de los 32 combatientes cubanos martirizados en Venezuela por las tropas estadounidenses. Yo mismo pude ver con mis propios ojos la que tuvo lugar en La Habana, con un desfile de decenas de miles de cubanos frente a la Embajada EEUU (a este enlace el reportaje desde Cuba escrito y publicado por mí en el sitio del CeSEM, acompañado de fotos también de la manifestación: #Reportage da Cuba: un popolo (ancora) rivoluzionario risponde al golpe americano in Venezuela – Centro Studi Eurasia e Mediterraneo) ¿Qué representan estas manifestaciones?

Los 32 combatientes cubanos internacionalistas que fueron asesinados por las tropas estadounidenses en Venezuela, murieron defendiendo con heroísmo y una extraordinaria valentía al Presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, máximos representantes de la Revolución Bolivariana y Chavista. Su ejemplo perdurará siempre, porque ellos son una representación del espíritu internacionalista del pueblo cubano; la disposición de defender hasta las últimas consecuencias las causas y los valores humanistas más sagrados de la humanidad. El haber defendido a la Revolución Bolivariana y Chavista y sus máximos líderes significa para los cubanos haber honrado el legado del Apóstol, José Martí; es haber luchado por la unidad de Nuestra América y por una sociedad más justa en proceso de construcción en esa nación a la cual a Cuba le atan profundos lazos de hermandad. Nuestros compañeros combatieron por la Venezuela bolivariana y chavista como por su propia patria. La solidaridad internacionalista del pueblo cubano tiene una larga y altiva trayectoria a lo largo de la historia de la Revolución Cubana, más allá de las misiones de cooperación internacional en el ámbito de la salud, educación y deporte. Baste tan solo con recordar las misiones internacionalistas lideradas por Che Guevara en el Congo y en Bolivia, o los más de dos mil cubanos perdieron su vida luchando por la libertad de Angola, contra el colonialismo y contra el régimen fascista de Sudáfrica. La valentía y el altruismo de nuestros 32 hermanos caídos en Venezuela se multiplica en cada cubano digno, máxime en los momentos actuales en que Cuba está amenazada de “destrucción y de ocupación” por el imperio más poderoso de la historia de la humanidad. Esto fue lo que Usted pudo ver en el desfile en homenaje a los 32 combatientes cubanos asesinados en cumplimiento de su deber en Venezuela como parte de la escolta del Presidente Nicolás Maduro; la incondicional disposición combativa de la población cubana, por defender hasta las últimas consecuencias a su patria y a sus hermanos, frente a cualquier ataque imperialista.

¿Cómo se puede imaginar a Cuba en el próximo futuro, al acercarnos a la meta de los 70 años del triunfo de la Revolución?

La sociedad cubana, como todo, está en constante cambio. En el actual contexto, el cerco económico contra Cuba deteriora las condiciones económicas y con ella, la vida cotidiana de la población. Como consecuencia, siempre hay quienes optan por dejar atrás las dificultades, las escaseces materiales, y muchos jóvenes incluso profesionales del sector estatal, migran para sectores y ocupaciones profesionales más competitivos aunque menos productivos, o, incluso, se van del país. Pero la mayoría de la población cubana tiene todavía una formación político-ideológica forjada en el ejemplo y las políticas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y fundamentada también en el legado y ejemplo de Martí, Maceo, Che Guevara. Como resultado, la mayoría quiere quedarse en Cuba, y mejorar su nivel de consumo, su calidad de vida; quieren vivir y trabajar en paz y ser tratados en igualdad de condiciones por otros países. Es lo que el bloqueo y la política anticubana le niega a la población de Cuba; el derecho a un desarrollo económico como cualquier otro país del mundo. Pero el rechazo a esa política injerencista en la población cubana es general: a quién le puede resultar beneficioso que una potencia extranjera invada a su país e imponga sus reglas?! Mientras más aprieta las tuercas Estados Unidos, más rechazo tendrá de parte de la juventud y sociedad cubana su política imperial injerencista. Mientras más trata Estados Unidos de asfixiar a Cuba, más resiliencia creativa caracterizará a nuestra resistencia. Si observa la historia de Cuba y la lucha del pueblo cubano por su independencia, puede ver que aquí la rendición nunca fue la vía elegida por los cubanos. Estados Unidos y sus cómplices, seguirán gastando millones de dólares en tratar de producir un “cambio” en Cuba mediante su guerra de cuarta generación que conduzca a la capitulación de la nación caribeña. Lo que pasa es que Cuba ya está cambiando; si bien, no necesariamente según los intereses de Estados Unidos. El pueblo cubano y la mayoría abrumadora de la población sabe la humillación que le esperaría vivir a las futuras generaciones si se rindiera. Cuba no se doblegará jamás ante las presiones injerencistas de ninguna potencia extranjera. Entregarse al capitalismo también equivaldría a entregarse a los dictados desde el exterior, y el pueblo cubano tiene memoria histórica y lo sabe. El pueblo cubano ya sobrevivió a muchas otras adversidades de las que salió victoriosa y con la moral en alto. Sobrevivirá también al actual gobierno estadounidense, encabezado por Trump.

Por todo lo anterior, todo apunta a que, los 70 años del triunfo de la Revolución cubana, encontrará a una Cuba con mucha escasez material para llevar adelante sus planes sociales y con muchos obstáculos para su desarrollo y para el bienestar económico de su población, ocasionados, como causa primaria y más significativa, el bloqueo estadounidense y a las políticas injerencistas de Estados Unidos. Pero también, encontrará a un pueblo en Cuba dispuesto a dar su vida por defender su independencia, su soberanía, y buscando siempre nuevas variantes para enfrentar las dificultades de forma creativa y resiliente, haciendo uso del talento de sus jóvenes, científicos y profesionales para buscar alternativas al desarrollo económico, social y científico-tecnológico; encontrará a un pueblo donde el espíritu internacionalista de Martí, de Mella, de Villena, de Pablo de la Torriente Brau, de Che Guevara, de Fidel Castro Ruz y muchos más, se combina con un espíritu de resistencia creativa. Cuba, a los 70 años del triunfo de su revolución, devenida en una revolución socialista, seguirá siendo internacionalista y antimperialista. Por tanto: Cuba no renuncia a su proyecto social profundamente humanista de construir una sociedad socialista, y no se doblega ni en medio de las presiones y amenazas mortales y sanciones genocidas más férreas a las que está sometida. Cuba defenderá su independencia y su soberanía. Y para ello, resistirá como lo ha hecho hasta ahora: hasta la victoria siempre.

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